Las mediciones en campo pueden exponer las membranas de los sensores de oxígeno disuelto a contacto, impacto y daños que pueden comprometer la fiabilidad del análisis de agua. Los capuchones de protección GSKA añaden una barrera mecánica delante de la cara de la membrana, ayudando a proteger la superficie sensible durante mediciones en las que puede producirse contacto con el sustrato.
El diseño permite la protección sin bloquear el entorno de medición. El flujo de aire optimizado favorece el intercambio de medio a través de la membrana, mientras que el capuchón evita el contacto por impacto directo. Esto hace que la familia sea idónea para aplicaciones de acuicultura, donde los daños por mordeduras pueden suponer un riesgo, y para aplicaciones de aguas residuales, donde puede producirse contacto o impacto mecánico.
La familia abarca distintos diseños de sensores: los capuchones de protección GSKA 36x0 están destinados a sensores electroquímicos de 12 mm de diámetro y uso por inmersión, mientras que los capuchones de protección GSKA 532 son tapas atornillables para el sensor óptico DX 532 de 12 mm.