Centro de Calibración Senseca y su vínculo con la ciudad de Padua

15. Dic 2021
Cuando la ciencia y la historia se encuentran: Padua cuenta con un sistema de medición del siglo XIII que cumplía la misma función que los laboratorios de calibración actuales.

¿Qué tienen en común nuestro centro de calibración y Padua, la ciudad donde tiene su sede nuestra empresa?

Un vínculo estrecho cuyas raíces se remontan a la antigüedad, ya que uno de los muros exteriores del Palazzo della Ragione conserva la impronta de las antiguas unidades de medida de Padua, que datan del siglo XIII.

El «copo» era una baldosa utilizada para medir la cantidad de harina, el «staro» se empleaba para los cereales, el «quarelo» para el tamaño de los ladrillos y, por último, el «brazzo» o «brazzolaro» se utilizaba para medir tejidos.

En aquella época, las autoridades municipales exigían un control estricto de las mercancías que intercambiaban los comerciantes, hasta el punto de que este rincón de la plaza pasó a llamarse «Canton dee busie», o el rincón de las mentiras: ¡a quienes hacían un uso incorrecto de las medidas se les ataba con cuerdas al arco!

¿Por qué eran tan estrictos los controles?

En aquella época no existía un sistema de medida estandarizado y único. Este solo surgiría en los años posteriores a la Revolución Francesa. Y, sin embargo, el método empleado en Padua tenía el mismo propósito que los laboratorios de calibración actuales: establecer una referencia respecto a patrones universalmente reconocidos.

Esto resulta realmente fascinante. Hablamos de hace siglos, pero las necesidades eran las mismas: asociar un número a una cantidad y utilizar, inicialmente, unidades de medida antropomórficas para poder comparar cantidades de diferentes mercancías y ofrecer al cliente intercambios de calidad.

Hoy en día perseguimos el mismo propósito en nuestro trabajo. De hecho, los primeros laboratorios acreditados de Senseca se crearon inicialmente para respaldar la producción de los propios instrumentos. Quisimos, y seguimos queriendo, ofrecer a nuestro cliente ese «algo más»: un producto de alta calidad, pero también preciso y fiable en sus mediciones.