Las condiciones de almacenamiento raramente son uniformes. La altura, las estanterías, las paredes exteriores, la distribución del aire, los equipos y las aperturas frecuentes de puertas pueden generar diferencias significativas de temperatura y humedad entre áreas y a lo largo del tiempo.
Estas variaciones pueden afectar a las materias primas, los componentes, los productos terminados, el embalaje y la vida útil. Los productos refrigerados y sensibles a la humedad pueden ser especialmente vulnerables a las desviaciones de temperatura, la humedad y la condensación, mientras que las zonas de carga y las áreas de acceso frecuente están expuestas a condiciones que cambian rápidamente.
Por ello, una monitorización eficaz del almacén requiere combinar la investigación local con la observación continua. Los instrumentos portátiles ayudan a los equipos a examinar áreas y condiciones de funcionamiento específicas, mientras que los registradores de datos y los sistemas fijos proporcionan una visibilidad continua en las ubicaciones críticas.
La monitorización también respalda la evaluación de los puestos de trabajo ocupados. La ventilación, la actividad de los vehículos, las puertas abiertas y las condiciones estacionales pueden influir en la calidad del aire interior, el confort térmico y el estrés por calor o por frío.
Al combinar las mediciones ambientales con una gestión de datos conectada, Senseca ayuda a los equipos de almacén a comprender las condiciones locales, proteger los productos almacenados, respaldar las evaluaciones de los trabajadores y conservar información fiable para los procesos operativos y de calidad.