La automatización de plantas engloba las tecnologías y los sistemas de control que permiten a las instalaciones industriales operar maquinaria y procesos de producción con una intervención manual mínima. En una planta automatizada típica, los sensores supervisan continuamente los parámetros físicos en todo el entorno de producción, enviando datos a controladores lógicos programables (PLC) que interpretan las entradas y emiten órdenes a actuadores, accionamientos y máquinas en tiempo real.
La medición precisa es la base de toda esta cadena. Sin datos fiables de los sensores, los controladores no pueden tomar decisiones correctas, y los beneficios de la automatización, calidad de salida constante, reducción del error humano y mejora de la seguridad en el lugar de trabajo, se deterioran rápidamente. Los ingenieros de planta, los responsables de proceso y los integradores de sistemas dependen todos de una instrumentación que funcione de manera predecible en las exigentes condiciones de los entornos industriales, desde la vibración y los extremos de temperatura hasta las interferencias electromagnéticas y los ciclos de servicio continuo.