La generación de energía hidroeléctrica es indisociable del agua. Ya sea gestionando los niveles de los embalses, evaluando la integridad estructural o respondiendo al riesgo de inundación, los operadores dependen de datos de medición precisos y continuos para tomar decisiones fundamentadas. Las instalaciones van desde grandes presas hasta centrales fluyentes, todas sujetas a condiciones hidrológicas variables y a estrictos requisitos de seguridad.
La monitorización cumple tres finalidades distintas: recopilar datos hidrológicos para respaldar la gestión de los recursos hídricos, garantizar la seguridad estructural de las presas y las infraestructuras asociadas, y proporcionar una alerta temprana ante episodios de inundación. Ingenieros civiles, operadores de planta y autoridades medioambientales dependen todos de estos datos, tanto para las operaciones diarias como para el cumplimiento a largo plazo de la normativa de seguridad y medioambiental. Sin una instrumentación fiable, las consecuencias de un estrés estructural o un aumento del nivel del agua no detectados pueden ser graves.