La minería a cielo abierto depende de maquinaria pesada, explosivos y el almacenamiento de materiales potencialmente volátiles, lo que convierte a los rayos en un riesgo grave para el personal, los equipos y las operaciones.
Los sensores meteorológicos avanzados supervisan los cambios en el campo eléctrico local para detectar rayos nube-tierra, intranube e internube. También pueden identificar precipitación cargada, condiciones de campo eléctrico intenso y el desarrollo temprano de tormentas severas, incluidas las nubes cumulonimbo, el granizo grande y las fuertes corrientes descendentes.
Al proporcionar avisos a tiempo, estos sistemas ayudan a los operadores de las minas a tomar medidas preventivas, como suspender el trabajo, poner a salvo al personal y proteger los equipos y los materiales sensibles. Esto favorece unas operaciones más seguras, reduce el riesgo y ayuda a minimizar las paradas relacionadas con las condiciones meteorológicas.