La medición del suelo respalda la toma de decisiones en agricultura, horticultura, silvicultura, compostaje, monitorización ambiental e investigación. Los datos fiables ayudan a los usuarios a comprender las condiciones cambiantes del terreno, detectar el estrés de forma temprana y gestionar el riego, la fertilización, el cultivo y el tratamiento del terreno con mayor precisión.
Los efectos del tratamiento del suelo van más allá del campo. El exceso de nutrientes puede desplazarse a través del suelo hasta las aguas subterráneas, mientras que los cambios en el pH, la humedad y la temperatura afectan a las plantas, los microorganismos y los ecosistemas circundantes. Por ello, la medición debe respaldar tanto el rendimiento del cultivo como una gestión responsable de los recursos.
Entre los usuarios habituales se encuentran agricultores, operadores de invernaderos, especialistas en horticultura, instalaciones de compostaje, equipos forestales, profesionales del medio ambiente e investigadores. Según la aplicación, la monitorización puede realizarse en campos abiertos, invernaderos automatizados, suelos blandos, hileras de compostaje o materiales a granel como astillas de madera, heno y paja.