Los campos y los invernaderos no son entornos uniformes. La temperatura, la humedad, la luz y la disponibilidad de agua pueden variar entre distintas zonas de un mismo campo, diferentes profundidades del suelo, hileras de cultivo, zonas de cultivo y secciones de un invernadero.
La agricultura de precisión utiliza mediciones locales y dependientes del tiempo para comprender esta variabilidad y respaldar decisiones más específicas. En los invernaderos, la monitorización continua también ayuda a revelar diferencias entre los ajustes climáticos previstos y las condiciones realmente experimentadas por el cultivo. La FAO define la agricultura de precisión como una estrategia de gestión basada en datos para abordar la variabilidad espacial, temporal e individual, mejorando al mismo tiempo la eficiencia en el uso de los recursos, la productividad y la sostenibilidad.
Las mediciones fiables de la humedad del suelo, la humectación foliar, el microclima, la luz, la precipitación y las condiciones de suministro de agua constituyen la base para la planificación del riego, la protección de cultivos y la gestión de invernaderos. La adquisición de datos conectada permite comparar múltiples zonas de cultivo y seguir la evolución de las condiciones a lo largo del tiempo.